El equipo que no duerme.
¿Tú qué hiciste el jueves?
Yo tuve otra reunión de IA en el trabajo.
Nos tocaba hablar de un nuevo flujo que ya te contaré en otra newsletter.
Pero lo que me dejó pensando todo el fin de semana fue otra cosa.
Y es que, según él (y creo que tiene razón, ahora te cuento), no le estamos sacando ni la mitad del jugo a la IA.
Su argumento venía de un podcast que a lo mejor te suena, porque te lo recomendé por aquí hace unas semanas. El de las reflexiones tranquilas sobre IA, sin el hype de siempre: The AI Curve.
La idea base es sencilla. Si solo usas la IA mientras tú estás delante, la tienes parada casi todo el rato. La noche entera. El fin de semana. Todas esas horas en las que la herramienta está ahí, quieta, esperando a que vuelvas.
Cuando la usas así, no ganas autonomía. Tienes una herramienta que hace lo mismo que tú pero más rápido, y que solo se mueve cuando te sientas delante.
El cuello de botella eres tú.
¿Y si no tuviera que esperarte?
Suena obvio dicho así, pero esta pregunta te puede hacer pensar de otra manera. Dejas de usar una herramienta y pasas a montar algo que trabaja aunque tú no estés. Como tener un pequeño equipo que no duerme.
Ahí es cuando cambian las cosas de verdad. Y esa es la parte que me tiene hypeado estos días.
Yo todavía no lo he probado. Pero mi CTO sí.
El fin de semana pasado dejó la IA corriendo sola, a ver qué salía. En el sistema que ha montado tiene guardarraíles por si se alcanzan los límites, por si se cae Claude, ese tipo de cosas. Así que la dejó y ya está.
Tres días sin parar. Y al volver se encontró con una funcionalidad que antes nos habría llevado un mes entero.
Claude, partiendo de un diseño técnico y el Figma, se había currado un ATS completo. Un sistema de gestión de candidaturas, con todo.
Quizás no estaba perfecto. Pero si al día siguiente hubiera que sacar el ATS o cerrar la empresa, mi CTO lo tenía.
Y eso era solo la semilla de lo que puede salir de ahí iterando el sistema.
A raíz de sus pruebas, empezó a echar cuentas. Y las llevó a la reunión.
«Hoy, entre los seis que somos en el equipo, sacamos unas cuatro o seis features por sprint, cada dos semanas. Con la IA trabajando también las horas muertas podemos irnos a doce, a veinticuatro, o más.»
Brutal.
Los mismos seis, rindiendo como si fuéramos veinte o treinta. Sin contratar a nadie y sin echar una hora de más.
Y eso me hizo pensar en otra cosa. Porque si eso es verdad, mi empresa no necesita seis ingenieros.
Si una sola persona puede producir así, los equipos técnicos de las empresas normales van a encoger bastante.
¿Por qué?
Mira las apps que usas cada día. Casi todas son más pequeñas de lo que parecen. Cinco funcionalidades, o siete. Poco más, sobre todo si contamos solo lo que la gente usa de verdad.
Y ahora piensa en algo enorme. Un unicornio como Uber. Separa Uber de Uber Eats y te caben todas las funcionalidades de la app en un papel.
Sí, luego está la infraestructura, la seguridad, todo lo que sostiene el desarrollo. Pero lo que es construir las features en sí ya no pide un equipo gigante. Con una persona en infra para varias verticales y otra en seguridad, casi puedes ir tirando.
Esto no es algo nuevo. Desde que la IA empezó a pegar fuerte se comenzó a hablar de que llegaría el «unicornio» de una sola persona. La primera empresa de mil millones levantada por alguien desde su cuarto.
Yo no vengo a venderte eso. Pero un puñado de personas manteniendo una compañía que factura una millonada ya no me suena raro. De hecho, creo que la mayoría de empresas de software van a acabar así: dos o tres ingenieros levantando y sosteniendo toda la funcionalidad.
Eso sí, hablo de las aplicaciones como las conocemos aquí. En Oriente tienen bestias como WeChat, donde con una sola app pagas el metro, pides la cena y haces otras diez cosas que aquí tenemos repartidas en diez aplicaciones distintas. Eso necesita gente. Mucha. Ahí no veo a un equipo de tres.
Pero las nuestras no son así. Hacen una cosa, o dos, y las hacen bien. Y para eso cada vez hacen falta menos manos.
De hecho, mira mi empresa. Con dos o tres personas iría sobrada para el volumen que de verdad sacamos. Y si solo fuese mantener lo que ya está montado, ni te cuento.
Hay una parte de todo esto que ya te conté por aquí, aunque entonces no lo relacioné. Cuando monté mi flujo nuevo con la IA (el de los subagentes repartiéndose el trabajo, aquí lo tienes), me choqué con dos cosas.
01 · Meter más subagentes no daba más calidad.
La calidad salía de quién coordinaba, de quién juntaba lo que habían visto los demás y se quedaba con lo que importaba.
02 · Hay cosas que no se pueden trocear.
Puedes repartir mil detalles sueltos, pero decidir si el cambio entero se sostiene, si la arquitectura tiene sentido, eso se queda en una sola entidad.
Y eso, que aprendí con agentes, vale igual para las personas.
La IA multiplica sobre todo la parte de construir. Coordinar y decidir si el conjunto encaja sigue cayendo en una cabeza, o en dos.
con la herramienta echando las horas que nosotros no echamos.
Y eso no sé si me da miedo o ilusión. A ratos las dos.
Por un lado, es seguramente el mejor momento de la historia para ser una sola persona con ganas de construir algo. Nunca has tenido tanta potencia tú solo.
Por otro, si de verdad bastan dos o tres para levantar algo enorme, pienso en los que están entrando ahora al sector. En dónde van a encajar.
Y ahí no tengo respuesta.
Lo que sí sé es que la frase de mi CTO se me quedó corta.
Tres apuntes de la semana
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Willow
Ya te recomendé Wispr Flow por aquí, y lo he dejado por este. Nos habló de él el CEO de mi empresa: me da exactamente lo mismo, pero gratis y con palabras ilimitadas. Con la versión gratuita voy de sobra. Lo uso en el Mac y quiero ponérmelo también en el iPhone. Si ya transcribes, échale un vistazo. Y si no transcribes, empieza, que es una maravilla.
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Y tú, ¿dónde encajas?
Si de verdad bastan dos o tres personas para levantar algo enorme, ¿dónde te ves tú en ese equipo? Dale a responder y cuéntamelo. Lo leo todo (poquito a poco).
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