El que más cobraba no hacía nada
La semana pasada estuve en Italia.
Pero trabajé, como bien sabes.
Y el martes mi CTO nos citó a un compañero y a mí a una reunión.
¿Sabes para qué era?
Exacto. Para darme más trabajo.
Concretamente, repartir las responsabilidades de un departamento entero.
El departamento de AI & Data, que en mi empresa ya no existe.
La situación en mi empresa es crítica ahora mismo en términos monetarios, y ha habido muchos recortes como ya te dije. Parte de esos recortes fueron dos de las tres personas que estaban en ese departamento. La tercera, el head of AI, se había ido él solo dos semanas antes.
Ahora lo hemos absorbido y lo que ellos hacían es nuestra responsabilidad.
A mí me tocó quedarme con la parte operativa: que nuestras AI features sigan funcionando. Además, tenía que inventariar todo lo que teníamos y pensar cómo optimizarlo.
¿Por qué te cuento todo esto?
Por lo que te he dicho más de una vez: hay que saber venderse.
Sí, te lo he dicho mucho; pero esta vez hay algo diferente.
En esta ocasión, lo he vivido.
Nunca había visto tan fuerte la realidad de este consejo hasta esta semana.
Te cuento, te cuento. Aquel departamento eran tres personas. Una de ellas tenía un sueldo bastante notorio para lo que se paga en la empresa.
(Si esa persona está leyendo esta newsletter, lo siento. Pero lo que digo son hechos.)
Ese departamento era el que más dinero consumía, y siempre iban hasta el culo de trabajo.
Eran dioses para la directiva.
Pero… ¿sabes qué me he encontrado yo cuando he empezado a inventariar?
Un trabajo de dioses no precisamente.
En el momento que vi lo que teníamos me di cuenta de que…
Mi empresa no tiene inteligencia artificial.
O sea, si a hacer llamadas a OpenRouter y OpenAI le llamamos inteligencia artificial, pues sí, la tenemos. Pero más allá de eso no hay nada.
No hay ni una regresión ni un RAG, ni absolutamente nada de IA. Nada que de verdad necesitase a un especialista en IA, con todo lo que se supone que sabe.
¿Qué te parece?
Yo aún sigo un poco impactado.
Porque ahora, hago su trabajo en una hora. Si queremos optimizar lo que hay, es algo rapidísimo. Pero ellos tardaban varios días…
No sé en qué invertían el tiempo. Ni por qué estaban siempre tan saturados.
Tampoco sé por qué cobraban tanto.
En serio, fíjate por ejemplo en una feature que teníamos que enseñaba el rango salarial esperado de un candidato.
Cuando me puse a revisar cómo funcionaba, me di cuenta de que nunca había funcionado. Sacaba los datos de muestras demasiado pequeñas como para servir de algo.
Tanto es así, que hice una prueba pidiéndole la misma información a ChatGPT, y obtuve casi casi los mismos datos (con una varianza del 5% respecto a lo que teníamos en BD y había costado semanas de implementación).
O sea, un prompt empataba con la feature de todo un departamento.
Una absoluta vergüenza.
Sobre todo cuando para la empresa eran dioses. Todo el mundo estaba encantado con su trabajo (todo el mundo menos los clientes que se quejaban, claro).
Desde fuera nunca se pensó que trabajasen poco, ni que lo que hacían estuviera mal. Ha sido ahora, cuando nos ha tocado meter las manos en el barro, cuando hemos destapado todo lo que había. Y es que teníamos un departamento de IA, sin tener IA :D.
¿Te cuento esto para quejarme de ellos?
No. Absolutamente no.
Te cuento para enseñarte otra realidad del mundo profesional. Para que veas lo «bien» que puedes estar si juegas las cartas adecuadas.
Ya te conté que el que más trabaja no asciende. Y esta semana me he dado cuenta de que ni siquiera hay que trabajar mucho para ello.
Si puedes aspirar a algo, sin duda sigue siendo bueno y véndete bien. Pero si no…
Muchas veces venderte bien hace que dé igual lo bueno que seas.
Puedes conseguir un buen sueldo y buenas condiciones. Y hasta ser el dios de una empresa sin hacer aquello para lo que te contrataron.
Con darle a la gente lo que quiere, aunque no esté bien, suele sobrar.
Quédate con esa lección.
Y desconfía de la gente que parece demasiado buena en lo suyo.
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