Llevo cuatro años perdiendo el tiempo
¿Qué tal fue tu martes?
El mío algo aburrido. Y nervioso.
Los martes siempre son días estresantes porque suelo subir el vídeo el mismo día.
No obstante, este martes fue especial. Me di cuenta de que igual llevaba años perdiendo el tiempo.
Te cuento mejor.
El editor me manda el vídeo el mismo día que lo subo. No me encanta, pero yo también se lo mando tarde a él, así que poco puedo exigirle.
Mientras estaba esperando la última revisión, abrí las estadísticas del canal.
Lo cierto es que últimamente mis views han ido para arriba. Pero no puedo decir lo mismo de los subs.
No sé por qué, llevo meses creciendo muy despacio en suscriptores.
Bueno, algo sí sé, porque las estadísticas no mienten. Mis vídeos... se «mueren».
Cuando saco un vídeo, este gana muchas views al principio, perdura un par de días, y... ya está.
Mis mayores fuentes de views e ingresos actualmente son vídeos de hace dos años. Nada de lo que he estado subiendo estos últimos meses.
Viendo eso me pregunté: «¿y si me estoy equivocando?»
Cuando yo abrí AlpacaTech lo hice porque pensaba que tenía algo que aportar. Quería ser diferente del resto de canales de programación. Desde el principio tuve claro que iba a alejarme de la persona que parece que se cuida poco, en una habitación oscura, y con un tono que no da muchas ganas de vivir. Esos youtubers pueden estar muy bien, pero no eran referentes que a mí me inspirasen.
Así que me fui al lado contrario: vídeos producidos, con horas de investigación por detrás, y todo muy dinámico. Quería ser eso que notaba que faltaba.
Algo que... cuesta tiempo. Mucho tiempo.
En serio, ¿sabes cuánto tardo en sacar cada vídeo?
Doce horas. Repartidas entre tres personas. Seis mías, unas cuatro de edición y un par más de la miniatura. Eso cada semana.
Gracias a ese esfuerzo durante cuatro años he podido llegar hasta donde estoy, y gracias a eso me estás leyendo. Pero yo no quiero solo lo que tengo. Yo quiero más. Quiero pasar de los cien mil y que YouTube me dé el mismo sueldo que me está dando mi trabajo de nueve a cinco ahora mismo.
Eso es lo que quiero. Pero empiezo a pensar que mi propuesta no es suficiente.
Creo que no doy la calidad que ese formato me pide, que estoy en tierra de nadie.
O sea, estoy peleando en vídeos «muy producidos». Ser el mejor vídeo del feed cada martes. Pero solo estoy dispuesto a echarle doce horas. Cuando haya un chaval que le haya metido cien horas o más a un vídeo, el mío no tiene nada que hacer. Con que haya un MrBeast por día del año, jamás te vas a meter en mi vídeo.
Además, veo «hechos» que confirman mi sospecha.
No hay nadie en habla hispana con números grandes que haga mi formato (en el sector de la programación claro). Y en inglés, tampoco.
Los referentes en esto hacen otro tipo de formato. Mucho más raw. Más rápido. Más cercano.
Y si ellos lo hacen así y están arriba, por algo será.
Unido a esto, hace tiempo vi un vídeo de Euge Oller sobre la tendencia pendular del contenido en redes. Que esto va y viene: hubo una época de vídeos superproducidos y ahora toca lo crudo otra vez.
Todas estas señales que me da la vida desembocaron en el experimento que he estado haciendo durante septiembre.
Esos vídeos menos producidos en los que enciendo la cámara y hablo de un artículo, o te hablo de algo relacionado con la programación que tenía ganas de contar.
Ese contenido lo ciclo en dos horas, y no necesito a nadie más para sacarlos.
Al final, si esos vídeos me dan resultados similares o superiores al vídeo producido del martes... cambiaré el contenido que hago.
Septiembre ya ha acabado. Ahora me toca sacar los números.
¿Por qué te cuento todo esto?
Porque yo estaba muy seguro de lo que hacía. Llevaba cuatro años produciendo el mismo contenido, y los resultados eran buenos.
Quitando estos últimos meses, nunca me había parado a pensar si estaba perdiendo el tiempo.
Y claro, si esto me ha pasado con el canal, que es una cosa a la que le dedico esfuerzo consciente, ¿cuántas cosas tendré así en mi vida?
Hace unos meses te conté lo de las palancas. Que las mismas horas invertidas pueden producir resultados diferentes.
Esto que te digo hoy es un ejemplo perfecto de eso. De que puedes estar empujando en el sitio equivocado durante años creyendo que lo estabas haciendo bien.
Porque no es fácil verlo. No es algo tan directo como que tus vídeos den cero views.
Porque los míos daban views, el canal crecía. Despacito, pero crece.
Y lo que crece despacio se confunde con lo que va bien.
Si esos vídeos acaban funcionando, el sitio donde había que empujar no era la edición, ni el par de horas de la miniatura.
Era tener algo que contar.
Y esa palanca sí la puedo accionar más veces: con doce horas y tres personas no me daba para más de un vídeo a la semana. Con dos horas, sí me da.
Seguro que a ti también te pasa. Que tienes algo en tu vida que crees que va bien (e irá bien), pero en realidad estás perdiendo el tiempo.
Metiendo mucho esfuerzo donde no es.
Así que te dejo la misma pregunta que llevo días haciéndome yo.
¿Dónde estás metiendo esas horas porque un día decidiste que esa era la forma de hacerlo?
Puede ser cómo montas tus proyectos, o esos estudios que llevas años empujando y no has vuelto a mirar.
Y si a ti ya te pasó, si te diste cuenta de que estabas perdiendo el tiempo y conseguiste salir, dale a responder y cuéntame cómo lo hiciste. Eso es lo que quiero leer esta semana.
(En cuanto tenga los números te cuento qué tal ha salido el experimento del canal.)
Tres apuntes de la semana
Te recomiendo
Naruto
Como llevo One Piece al día, estuve buscando otros animes, pero me apetecía verme algo largo, así que me fui por Naruto. La verdad es que tiene una curva de entrada mucho más sencilla. Es una serie mucho más cruda que One Piece, y ya ha habido un par de momentos en los que he llorado. Estoy cerca de acabarme la parte de cuando Naruto es pequeño.
De la comunidad
¿Tú también estabas perdiendo el tiempo?
Si te diste cuenta y conseguiste salir, cuéntame cómo lo hiciste.
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