Más no es mejor.
Hace un par de días salió Fable 5, el nuevo modelo de Anthropic. Lo presentaron como un nuevo Dios.
Decían que en algunos campos, como la ciberseguridad, rendía el doble de lo que habíamos visto hasta ahora.
Yo aún no lo he probado.
(de hecho creo que ya no se puede utilizar)
Pero llevo un par de días leyendo cómo media internet se vuelve loca con él. Mientras tanto yo… sigo usando Opus. Sigo trabajando como siempre.
¿Y sabes lo raro?
Que tampoco tengo ganas de probarlo.
Y eso me ha hecho pensar.
Porque la reacción normal de alguien a quien le apasiona la tecnología sería correr a probarlo. De hecho, sé que mi reacción hubiese sido así en el pasado. Pero en lugar de eso, cada día al empezar a trabajar pensaba «si es que esto ya va bien».
Te explico.
Cuando llegó el Opus 4.6, ya me daba para resolver mis tickets en el trabajo y hacer mis cosas. Fue ahí más o menos cuando en la empresa decidimos usar Claude. Ya con ese modelo le pasaba un bug, le daba contexto, y lo sacaba.
Después llegó el 4.7 y hacía lo mismo. El 4.8 y, otra vez, lo mismo. En ningún momento noté un salto de modelo. No noté lo que los anuncios me prometían como un antes y un después.
Esto lo fui notando poco a poco, pero lo materialicé con Opus 4.8.
En ese momento sí que empecé a usarlo corriendo. Arranqué otro ticket corriendo para probar la potencia del modelo. Al terminar, vi que lo había hecho bien, pero tan bien como lo hacía la versión anterior.
Me quedé mirando la pantalla esperando el «wow», y el wow no llegó.
¿Sabes cuándo sí noté un cambio de verdad? Cuando cambié mi forma de trabajar.
El salto no vino del modelo. Vino de cómo lo usaba.
El día que me senté a estructurar el proyecto para que la IA lo entendiera bien, que organicé el flujo de trabajo en condiciones (con un pedazo de prompt), ese día sí que noté la diferencia.
Antes de eso, le pedía algo y me devolvía código que funcionaba pero ignoraba cómo trabajábamos. Lo tenía que reescribir o pedirle mil cambios.
Cuando me senté a darle al modelo lo que quería, ahí el salto fue brutal. Algo muy curioso, ya que el modelo era el mismo de antes.
Y esto me llevó a una idea. El salto gordo viene cuando pasamos de 0 a 1. De no tener la herramienta a tenerla. Pero una vez cruzado ese umbral, lo que viene después es otra cosa:
El problema es que el hype no distingue entre esas dos cosas. Te vende cada incremento de versión como si fuese una revolución. Cada modelo nuevo se anuncia como la nueva venida de Jesucristo, cuando en realidad ni lo vas a notar.
Y de aquí viene el estrés. Estamos en un momento en el que la IA nos sorprende cada día con una noticia nueva. Un modelo que supera al anterior. Una cifra que dice que ahora rinde el doble en lo que sea. El ritmo es tan alto que da la sensación de que, si no pruebas lo último el mismo día que sale, te estás quedando atrás.
Pero… ¿de verdad nos estamos quedando atrás?
Cuando por fin pruebes Fable, lo más probable es que haga casi lo mismo que ya hacías. Un poco mejor, quizá. Pero no creo que notes el cambio. Va a ser una versión ligeramente pulida de lo que ya tenías ayer.
Entonces, ¿por qué tanto ruido? ¿Por qué gastar tus límites de uso del mes en saciar esa ansiedad?
No es pereza ni desinterés. Decidí dónde poner mi atención, en lugar de que la decidiera por mí el último anuncio de turno. Y resulta que mi atención rinde mucho más invertida en entender mejor mi proyecto que en perseguir la versión 5 de algo que en la 4.6 ya me funcionaba.
Llegar hasta aquí me ha costado más de lo que parece.
Durante mucho tiempo viví con esa sensación de carrera permanente. Lo que me ha calmado no es ningún truco de productividad. Es darme cuenta de que más no tiene que ser mejor.
Es lo bien que uses la que ya tienes.
Más parámetros, más velocidad, más puntos en un benchmark. Una vez tienes una herramienta que ya hace lo que necesitas, todo eso importa mucho menos de lo que el mercado quiere que creas. Y eso, casualmente, no depende de ningún anuncio.
Así que esta semana no voy a probar Fable 5. Lo probaré cuando me haga falta, no cuando una cuenta de marketing me diga que ya voy tarde.
Mientras tanto, sigo con Opus y mi prompt enorme, resolviendo tickets como el mes pasado y el anterior.
Y, por raro que suene, eso me basta.
¿Cuándo fue la última vez que probaste algo nuevo porque lo necesitabas de verdad, y no por miedo a quedarte fuera?
Tres apuntes de la semana
Te recomiendo
Academia de Anthropic
Certificaciones de Claude. No te digo si valen la pena o no, me mojo cero. Te informo de que existen, porque yo ni sabía que Anthropic tenía certificaciones (en el trabajo igual nos sacamos una). Échale un ojo y juzga por ti mismo.
$ open anthropic.com/learn →De la comunidad
Y a ti, ¿qué te basta?
¿Cuándo fue la última vez que probaste algo nuevo porque lo necesitabas de verdad, y no por miedo a quedarte fuera? Dale a responder y cuéntamelo. Lo leo todo (poquito a poco).
$ reply --to=newsletter@alpacatech.dev